Lubricación de ampuesas en trenes de laminación: grasa vs. sistema aire-aceite
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La multiplicadora es, junto con las palas, el componente más costoso de sustituir en un aerogenerador, y su fallo rara vez resulta repentino. Suele anunciarse con semanas o meses de antelación mediante partículas de desgaste, agua disuelta o cambios de viscosidad detectables en laboratorio.
El Real Decreto 679/2006 que regula la gestión de aceites industriales usados en España lleva casi dos décadas sin una revisión integral. Eso está a punto de cambiar. El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico cerró en julio de 2025 el período de información pública del nuevo proyecto normativo, que sustituirá a la norma vigente y marcará un punto de inflexión en la gestión de este residuo peligroso.
Cuando llega el momento de automatizar la lubricación de una instalación, la primera decisión técnica crítica es elegir el sistema de distribución adecuado. Los sistemas de línea simple y línea doble responden a necesidades distintas en cuanto a número de puntos, distancias de instalación, tipo de lubricante y condiciones de operación.
Una bomba de engrase industrial es un equipamiento esencial en el mantenimiento de maquinaria y componentes mecánicos en diversos sectores de la industria. Este producto, disponible tanto en versiones manuales como automáticas, se utiliza para el suministro preciso y controlado de grasa o lubricante a los puntos de fricción, asegurando una lubricación adecuada y previniendo el desgaste prematuro.
Desde Nortek, queremos anunciar un nuevo partnership estratégico con Alfa Laval, compañía sueca con más de 140 de experiencia y referente mundial en tecnologías de separación, tratamiento de fluidos y transferencia de calor. Gracias a esta alianza, Nortek se convierte en system builder oficial de las centrifugadoras Alfa Laval, integrando esta tecnología con sus propios sistemas de vacío para ofrecer al mercado industrial una solución total y altamente eficiente para la eliminación completa del agua y contaminantes en el aceite.
La presencia de agua en los aceites industriales es uno de los principales factores que aceleran el desgaste de componentes, reducen la eficiencia operativa y generan fallos prematuros en tu maquinaria. Para plantas industriales que operan de forma continua, mantener el aceite libre de humedad no es una opción: es una necesidad estratégica.
En la operación diaria de plantas industriales —especialmente en sectores como siderurgia, minería o cemento— los sistemas de engrase centralizado son esenciales para mantener equipos en funcionamiento continuo y sin averías. Sin embargo, con el paso del tiempo y las condiciones de trabajo exigentes, estos sistemas pueden perder eficiencia o sufrir fallos que pasan desapercibidos.
En el entorno exigente de la industria del acero, la fiabilidad de los trenes de laminación es un factor determinante para la productividad. Uno de los puntos críticos que más influye en la disponibilidad y en los costos de mantenimiento es la lubricación de rodamientos, cilindros y equipos auxiliares. Una estrategia de lubricación ineficiente puede generar sobrecalentamiento, contaminación, fallas prematuras y consumo excesivo de grasa o aceite.
En los trenes de laminación y equipos críticos del sector Iron & Steel, la lubricación por grasa ha sido durante décadas la opción estándar. Sin embargo, los sistemas aire-aceite están transformando la forma en que las plantas gestionan el mantenimiento, el consumo energético y la eficiencia de producción.
En un mundo industrial donde la eficiencia y la calidad son primordiales, elegir el filtro adecuado para líquidos puede marcar la diferencia entre el éxito y el estancamiento. Los mejores filtros para líquidos industriales no solo garantizan la pureza de los fluidos, sino que también prolongan la vida útil de los equipos y mejoran la productividad.
La presencia de agua y alta humedad en plantas industriales (papeleras, alimentarias, marítimas, acerías o minería) es uno de los retos más habituales y dañinos para los sistemas de lubricación. El agua no solo contamina y degrada el lubricante, sino que favorece la corrosión de piezas críticas—rodillos, rodamientos, ejes y sellos—y acelera el desgaste, aumentando paradas y costes de mantenimiento.